Para los que hemos pasado de los 40, decir "la Perala" es decir el nombre de una de las figuras más peculiares del Gijón de los años 50 y 60. Tengo un recuerdo muy lejano de ella y centrado en los parques -el parque infantil, Begoña..- donde su figura estrafalaria, tanto en la vestimenta como en sus reacciones era lo más parecido a una bruja hecha persona , dentro de nuestra infantil mentalidad. Todo el mundo contaba anécdotas de ella e incluso mi padre hace poco me decía de ella que vivía por Ceares y que su casa estaba muy limpia siempre. En realidad lo que a ella le gustaba era ser artista y para ello iba supermaquillada, llena de collares y entre otros métodos de supervivencia podía llegar a vender lotería o lo que surgiera.
Para mí la anécdota más explosiva fué la manera en que murió su hijo. Con unos de cartuchos de dinamita en los bolsillos más una desafortunada cerilla se provocó la explosión -en uno de esos portales que incluían quiosco - dejando el espacio todo perdido como comentaban los testigos.
Pero volviendo a La Perala os pongo una conversación entre ella y un guaje registrada en la guía indiscreta de Gijón:
- Qué peineta tan guapa Perala.
- Sí, niñín, ésta regaláronmela, esta otra compréla...
- ...Y ésta, y esto. Y la pulsera, y el pendientón amarillu....
-Sí, sí, ya lo ví, hasta mañana.
-¿Ye que tienes prisa, niñín?¿quién te apura?
- Sí Peralina, sí mucha prisa.
-Bueno, anda.
Lo del miedo a la Perala entre los niños tenía su motivo, llevaba unos pelos de medusa muerta que seguían de mala gana a la peineta que portaba , sus manos sarmentosas, llena de polvos de arroz y baratijas, y de los trapos pues ....